Diabetes

Es un conjunto de trastornos metabólicos, cuya característica común principal es la presencia de concentraciones elevadas de glucosa en la sangre de manera persistente o crónica, debido ya sea a un defecto en la producción de insulina, a una resistencia a la acción de ella para utilizar la glucosa, a un aumento en la producción de glucosa o a una combinación de estas causas. También se acompaña de anormalidades en el metabolismo de los lípidos, proteínas, sales minerales y electrolitos.

La diabetes se asocia con la aparición de complicaciones en muchos sistemas orgánicos, siendo los más evidentes la pérdida de la visión que puede llegar a la ceguera, el compromiso de los riñones que pueden llegar a fallar totalmente, requiriendo diálisis y trasplante, el compromiso de vasos sanguíneos que pueden significar la pérdida de extremidades inferiores, el compromiso del corazón con enfermedad coronaria e infarto agudo de miocardio, el compromiso cerebral y de la irrigación intestinal; sin embargo, las complicaciones más prevalentes afectan al sistema nervioso periférico y autónomo. Todo esto significa una carga muy pesada para el paciente que la padece y para todo el sistema de salud pública.

 

Según el organismo, la diabetes es una enfermedad grave que puede ser gestionada a través de la actividad física, la dieta y el uso adecuado de insulina y medicamentos orales para bajar los niveles de azúcar en la sangre. Otro componente importante en el manejo de la diabetes, consiste en la reducción de otros factores de riesgo cardiovascular, como son la presión arterial alta, el colesterol alto y el consumo de tabaco.

La prediabetes afecta al 35% de los adultos de 20 años de edad o más, y a la mitad de la población estadounidense de 65 años de edad o más. La prediabetes es una afección en la cual los niveles de glucosa (azúcar) son más altos que lo normal, pero no lo suficiente para que el paciente reciba el diagnóstico de diabetes.

Los dos tipos de diabetes (tipo 1 y tipo 2) pueden causar graves daños al cuerpo cuando el nivel de azúcar en la sangre está constantemente elevado. Los problemas más comunes son del corazón, los riñones, la vista, el sistema nervioso y los pies. Estudios recientes sobre diabetes indican que se pueden controlar estos problemas si el azúcar en la sangre se mantiene en un nivel lo más normal posible, se pierde peso y se hace ejercicio.

Los síntomas principales de la diabetes mellitus son:

  1. La emisión excesiva de orina (poliuria)
  2. El aumento anormal de la necesidad de comer (polifagia)
  3. El incremento de la sed (polidipsia) y la pérdida de peso sin razón aparente.
  4. En ocasiones se toma como referencia estos tres síntomas (poliuria, polifagia y polidipsia o regla de las 3 P) para poder sospechar diabetes mellitus tipo 2 ya que en su mayoría son los más comunes en la población.

  

Tipos de diabetes

  • Tipo 1: El páncreas no produce su propia insulina. A estas personas normalmente la enfermedad se les presenta en la infancia o adolescencia. Son dependientes a la insulina. Se puede controlar la diabetes de este tipo, siempre y cuando se lleve a cabo las orientaciones de s profesional y una dieta saludable, además del ejercicio físico.
  • Tipo 2: En cambio, la diabetes tipo 2 sigue produciendo insulina, pero el cuerpo no la utiliza bien. Existen factores de riesgo que pueden causar. Estos factores incluyen antecedentes de diabetes en la familia, falta de ejercicio y exceso de peso. Para ayudar a controlarla, hay que controlar el peso, seguir un plan de alimentación balanceada y hacer actividad física o ejercicio con frecuencia. Algunas personas también pueden necesitar pastillas o píldoras para diabetes o insulina para ayudar a controlar la diabetes. Antes de que una persona manifieste diabetes tipo 2, casi siempre tiene “prediabetes”, es decir, niveles de glucosa en la sangre, mayores que los normales, pero no lo suficientemente altos para que se diagnostique como diabetes.
  • Tipo 3: Si una mujer tuvo diabetes gestacional cuando estaba embarazada, la mujer y su hijo corren un riesgo de por vida de tener diabetes. A las mujeres embarazadas que nunca han tenido diabetes pero que han tenido el nivel de azúcar o glucosa elevados en la sangre durante el embarazo, se las clasifica de tener diabetes gestacional. No se sabe qué causa la diabetes gestacional, pero hay ciertos indicadores. La placenta sostiene al bebé mientras crece. Las hormonas de la placenta ayudan al desarrollo del bebé, pero esas mismas hormonas impiden la acción de la insulina en el cuerpo de la madre. Este problema se llama resistencia a la insulina. La resistencia a la insulina impide que el cuerpo de la madre use la insulina. Puede necesitar hasta tres veces más insulina. La diabetes gestacional comienza cuando el cuerpo no es capaz de producir y usar toda la insulina que necesita para el embarazo. Sin suficiente insulina la glucosa no puede separarse de la sangre y convertirse en energía. La glucosa se acumula en la sangre hasta alcanzar niveles muy elevados. Esto se conoce como hiperglicemia.

 

Intervenciones en el estilo de vida

  • Los principales factores ambientales que incrementan el riesgo de diabetes tipo 2 son la ingesta excesiva de alimentos y una forma de vida sedentaria, con el consiguiente sobrepeso y obesidad.
  • Una pérdida de peso mínima, incluso de 4 kg, con frecuencia mejora la hiperglucemia. En la prevención de la enfermedad, una pérdida similar reduce hasta en un 60 % el riesgo.
  • Un tratamiento completo de la diabetes debe incluir no solo una dieta especial para el tratamiento de la patología y ejercicio físico moderado y habitual, sino también un control médico constante. A simismo conviene eliminar otros factores de riesgo cuando aparecen al mismo tiempo, como la hipercolesterolemia.

Efectuando estos cambios de estilo de vida, gozara de beneficios para su salud, cómo por ejemplo: Bajar el nivel de glucosa en la sangre y la presión arterial. Bajar el nivel de colesterol LDL, O colesterol malo y aumentar el nivel de colesterol HDL, o colesterol bueno. Mejorar la capacidad del cuerpo para usar la insulina. Mantener las articulaciones flexibles y con esto reducir el riesgo de caídas. Ayuda a bajar de peso y así se reduce la cantidad de grasa corporal. Se aumenta la energía y se reducen los niveles de estrés.